Las enfranjadas siguen en la búsqueda de su primera victoria para escalar posiciones en el Clausura 2025
Por Pedro Ramos
El 5 de febrero, el Estadio Cuauhtémoc vibraba con la pasión que solo el fútbol puede generar, fue la séptima fecha del Torneo Clausura 2025 de la Liga MX Femenil, el Club Puebla Femenil se enfrentaba a Pumas, en una lucha por encontrar esa victoria que se les escapaba desde el arranque del torneo, la angustia de no conocer el triunfo, el ansia de la primera sonrisa en el torneo, los latidos de la afición poblana, todo se vivió con intensidad en el Coloso de la Maravillas.
Desde el primer silbatazo, la batalla fue feroz, las jugadoras de ambos equipos salieron al campo con todo, en un duelo de ida y vuelta, Puebla, urgido por sumar tres puntos que aún se le negaban, dominaba el campo con valentía, La Franja no quería esperar más para romper su maleficio y, al minuto 12, un remate peligroso de las locales mostró las primeras señales de que podían abrir el marcador, los gritos de aliento comenzaron a resonar, pero el gol aún no llegaba.
Las Pumas, por su parte, no se quedaron atrás, alos 16 minutos respondieron con fuerza, pero el balón se fue por encima del arco de Silvia Machuca, quien se mantenía firme bajo los tres palos, sabiendo lo que esta tarde-noche significaba para su equipo, a medida que avanzaban los minutos, las emociones subían, pero también la tensión, a los 24 minutos, Machuca se vistió de heroína, evitando lo que parecía ser un gol inminente con una barrida que hizo que la afición poblana respirara aliviada.
El fútbol es impredecible, y a pesar de la lucha incansable de las jugadoras, las imprecisiones comenzaron a tomar el control del partido, pases errados, falta de comunicación y una desconcentración momentánea fueron el reflejo de la presión que se sentía en el aire, las locales, deseando desesperadamente quebrar su racha negativa, se veían atrapadas en un mar de dudas.
A los 37 minutos, la esperanza se renovó cuando un cabezazo de las Pumas estrelló en el travesaño, ahogando el grito de gol en las gargantas de los pocos que ya se atrevían a soñar, el estadio se silenció por un segundo, como si esperara que ese balón se estrellara en el fondo de las redes, pero el destino tenía otros planes.
Luego del 0-0 al descanso, el Puebla salió con el alma puesta en la segunda mitad, pero las Pumas, con tres cambios en su alineación, llegaron a la cancha con más fuerza, decididas a aprovechar cualquier oportunidad.
Los minutos pasaron y la tensión en la grada se sentía en cada respiración, las poblanas no cedían, su esperanza de encontrar ese gol que las rescatara se mantenía viva, pero la defensa auriazul comenzaba a apretar, alejando cada vez más esa luz al final del túnel.
A los 53 minutos, un impresionante reflejo de Machuca mantuvo a Puebla con vida, pero el fútbol es cruel y, al minuto 60, una jugada colectiva de las Pumas, precisa y bien ejecutada, permitió a Michelle González poner el 1-0 en el marcador, allí, en ese instante, se rompieron las esperanzas de las locales, las Pumas celebraban, pero las poblanas sabían que lo que más deseaban había quedado a tan solo un suspiro.
La noche fue larga para Puebla, pues no lograron encontrar el gol del empate, y la victoria que tanto ansían sigue siendo una meta lejana, e silbatazo final marcó la derrota de las locales, dejando a las jugadoras con la mirada al suelo, pero con el corazón lleno de valentía.
Pumas se llevó los tres puntos, pero Puebla no se rindió, la lucha continúa, la primera victoria sigue siendo una necesidad, un deseo que, aunque aún no se ha cumplido, sigue encendiendo la pasión y la esperanza en el alma de la afición poblana.
La victoria llegará, solo es cuestión de tiempo. Mientras tanto, la lucha no se detiene.